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La continuidad exige un plan: ¿Ya tienes el tuyo?

Bajo el contexto incierto que hoy se presenta, en el que no hay certeza de lo que podrá suceder en los próximos minutos, las empresas deben plantearse cuál será la ruta a tomar para que  la continuidad de sus operaciones no se vea totalmente afectada.

Es en momentos como estos en los que la creación de un plan de continuidad se hace verdaderamente vital.

Pero en qué nos puede ayudar un plan de continuidad del negocio

  • asegurar los niveles de operación mínima.
  • evitar que las operaciones de la organización se vean interrumpidas.
  • establecer el periodo de recuperación estimada.

La elaboración de un plan como este esclarece, sin duda alguna, el panorama ante la incertidumbre empresarial en momentos de adversidad.

¿Quieres saber qué debes tomar en cuenta para hacerlo? Aquí te indicaremos cuáles son los 3 pasos claves para llevarlo a cabo.

Antes de comenzar, es importante precisar que un plan de continuidad nunca es exacto para todas las empresas; este puede variar dependiendo del sector, de la forma de operar y de la capacidad de respuesta de la misma.

Paso previo

Una vez enumeradas cuáles podrían ser las posibles amenazas a las que se enfrentará el negocio, procedemos a determinar los siguientes aspectos:

  • Análisis de impacto interno 

Conocer cuáles son las áreas críticas de la compañía es de vital importancia, puesto que de esta forma podremos evaluar cuáles deben seguir operando durante el periodo de tiempo en el que se presente la contingencia.

  • Plan de recuperación y respuesta

¿Cómo responderá tu empresa ante dicha situación adversa?

Este paso clave involucra tanto la preparación del personal, como también la determinación de la localización de instalaciones alternativas a las que puedan dirigirse los miembros de la empresa en caso de que las instalaciones regulares presenten afectaciones.

Dentro de esta fase es imperativo contemplar cuál será nuestro plan de recuperación de desastres (DRP, por sus siglas en inglés) que permitirá precisar cómo responderá la organización ante una interrupción de los servicios tecnológicos. (Descubre cómo podemos ayudarte aquí)

  • Ejecución y ajustes

Todo plan estratégico debe ser puesto a prueba para medir su verdadero impacto y su funcionalidad.

Una vez llevado a cabo bien sea a modo de simulacro o no, podremos realizar los ajustes pertinentes para perfeccionar la ejecución del plan en próximas ocasiones. La mejora continua debe ser una de las principales premisas al momento de elaborar un documento como este.

Asimismo, te recomendamos que el departamento corporativo encargado de este tópico se documente y se rija según la metodología planteada por las normas ISO.

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