La tecnología enfrenta su propia disrupción

julio 20, 2018

Es época de cambios, sin duda. Y la tecnología no escapa de ello. En primer lugar, porque la esencia propia de su naturaleza es cambiar, superarse, anticipando necesidades bajo la premisa de la automatización de procesos, la simplificación de tareas, es decir, la incorporación de funcionalidades en busca de fabricar equipos cada vez más inteligentes.
Esta idea supone un lugar en la delantera que siempre ha tenido el recurso tecnológico, que se traduce en la necesidad de incorporarlo en nuestras vidas, tanto a nivel personal como empresarial, desconociendo en muchos de los casos su verdadero potencial. Aun hoy podemos afirmar que, en promedio, una persona apenas utiliza cerca del 50% de las funcionalidades de un smartphone, por citar un caso simple.
La disrupción llegó. Y vino acompañada de nuevas miradas sobre el acceso al recurso tecnológico. En principio, la tecnología ya no es mandatoria, es decir, no funciona aquello de compra primero y mirar después para qué sirve. O más audaz aun, hagamos que funcione. Lo que impulsa hoy una decisión de adquirir tal o cual tecnología es si responde o no a una necesidad concreta, y sus diversos matices, costo, tiempo de implementación, seguridad, servicio, reputación de la marca, entre otras.
Esto significa que el acceso o adquisición de tecnología se hace ya desde una posición más crítica y educada, y que responde a necesidades específicas y concretas porque además de las variables típicas de costos versus eficiencia, la variedad de opciones es tal que siempre deja latente la duda de cuál será la mejor decisión.
Aun en este contexto, disponer o no de plataformas tecnológicas confiables y disponibles, seguro continúa siendo el elemento diferenciador entre empresas líderes que están bien posicionadas o aquellas que pueden verse amenazadas con desaparecer por su capacidad de respuesta frente a las necesidades y requerimientos de sus clientes finales, sobre todo en momentos en los que la Transformación Digital está haciendo de las suyas.
Ya no es tan relevante ser dueño o no de la tecnología que se requiere. Es por eso que los modelos de servicio que suponen contar con la dosis requerida de plataforma tecnológica, de acuerdo al sabor, color y tamaño que más se ajusta al negocio están en auge, cambiando una ecuación que parecía definitiva. El acceso a la tecnología bajo modalidades de servicio, as a Service, aaS, luce hoy como el modelo ganador que garantiza al sector empresarial contar con los recursos “diseñados a la medida”, en forma oportuna y costo eficiente.

 

Mariam Larrazábal G
Daycohost

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