Cinco claves para seleccionar la mejor tecnología

febrero 25, 2018

Cuando se habla de tecnología, lo primero que salta a la mente es “conocimiento experto”. La respuesta es: sí y no. Afirmativo, porque si desconocemos lo que es capaz de hacer, poco sabremos diseñar basado en sus funcionalidades, o correremos el riesgo de fantasear con algo irrealizable. Entonces, para seleccionar la mejor tecnología sí es necesario conocer cómo funciona y cómo opera, sin que esto suponga haber cursado estudios especializados en la materia. Y negativo, porque no es indispensable saber a profundidad sobre tecnología para seleccionar lo mejor.

Siendo así y aprovechando las ventajas del conocimiento compartido, las mejores prácticas y las ventajas de aplicar conscientemente el benchmarking, proponemos una selección de aspectos clave a considerar para seleccionar la tecnología que mejor se adapta a un objetivo de negocio:

 

  1. Lo primero siempre será entender que el objetivo de negocio está por encima de la selección de la tecnología y no al revés. Esto que parece obvio no lo es en la práctica, y el riesgo supone la selección de tecnologías que nos parecen fascinantes para posteriormente encuadrar en ellas un servicio que no necesariamente es compatible o adaptable a tales características. El resultado: capacidades ociosas, requerimientos incompletos, entre tantas otras. La tecnología entonces responde a las necesidades del negocio o servicio y no al revés.

 

  1. Aprovechar el conocimiento compartido, las experiencias de otros y las mejores prácticas globales es un arte. Y no se trata de copiar, dejémonos de pruritos con eso. El arte está en saber observar cómo lo hacen otros, cómo obtienen resultados exitosos, y qué elementos de dichas soluciones se adaptan a nuestro concepto, idea o servicio para luego asimilarlo. Ahora, esta práctica sí requiere de conocimiento experto porque las cosas no son solo lo que parecen; menos en tecnología. Muchas veces tomamos decisiones a priori sobre la selección e incorporación de tecnologías sin saber las consecuencias e implicaciones que ellas puedan representar. Hay que conocer a fondo lo que se selecciona.

 

  1. En un infinito mar de posibilidades, siempre hay que considerar que las tecnologías seleccionadas deben ser utilizadas por una mayoría representativa de nuestros usuarios clave. Algo que debemos tomar en cuenta a la hora de seleccionar tecnología es el nivel de penetración de éstas, sobre todo en aquellas comunidades “target” del servicio o aplicativo que vamos a liberar. De igual forma, debemos advertir la permanencia de dicha tecnología. Es un elemento crucial a la hora de decidir, por aquello de contrarrestar “obsolescencia, discontinuidad o los efectos de una competencia agresiva”.

 

  1. La solución perfecta es aquella que se logra en la medida que controlamos mejor sus efectos ocultos. El peor escenario es aquel que se transita muy a menudo cuando seleccionamos una tecnología de la que desconocemos la “letra pequeña”. A esto nos referimos cuando hablamos de necesidades adicionales de software, hardware o cualquier otro componente de TI o Telecom para que el servicio diseñado esté en línea 7×24, no se “guinde”, no sufra un colapso, entre otros.

 

  1. Conocer la tecnología intuitiva, amigable, fácil de usar, costo-eficiente, disponible y que agrega valor. En esta propuesta de aspectos generales más certeros a la hora de pensar en una decisión tecnológica, los conceptos listados deben ser respuestas obvias para inclinarse por una u otra tecnología. Si de algo tenemos certeza es que, en todos los casos, una aplicación para usuarios finales, un sistema interno para la organización o un servicio a través de Internet, debe ser validado para garantizar que dichos conceptos se traducirán en éxito. Si estas soluciones no pasan la prueba, las consecuencias no se harán esperar. Por ejemplo: es bueno pero costoso, no lo usa tanta gente como pensábamos, requiere demasiados recursos, se cae, etc.

 

A modo de cierre, ante decisiones de peso como suelen ser las referidas a la selección de tecnología, el modelo as a Service (aaS), que no es otra cosa que el acceso a ésta bajo contratación de servicios, emerge como una opción válida ya que además de su flexibilidad para un diseño adaptado a la medida, supone la asesoría y acompañamiento que puede garantizar la disminución de brechas y errores ante la transformación de una idea en un servicio o aplicación para usuarios digitales.

 

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Mariam Larrazábal G.

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